Un Carnaval mágico

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La tarde mágica

«¡Este Carnaval va a ser mágico!», Laura y Ana me estaban ayudando a prepararme para la fiesta de disfraces y sentí que iba a ser una tarde muy especial… «Bueno, Soni, ¡ya estás lista!». Me miré en el espejo y mi disfraz de Campanilla brilló más que nunca… ¡Qué grandes eran mis amigas! Todo lo habían hecho por mí… Y es que después de varios meses detrás de Rober por fin me iba a lanzar aquella tarde. Era perfecto, llegaría a la fiesta con el mejor disfraz, le buscaría y le diría al oído: «Soy tu hada hoy, pide un deseo…». ¡Buff, sólo de pensarlo se me encogía la tripa y se me dibujaba una sonrisa en la cara! «Gracias por todo, chicas, nos vemos luego…». Dejé a mis amigas y me fui, directa a mi sueño.  

Carnaval de pesadilla

Llegué a la fiesta con el corazón a mil y empecé a dar vueltas buscándolo. Me había dicho que iría de vampiro, así que no podía ser tan difícil… Pregunté a varios compañeros de clase, pero nadie lo había visto… ¡¿Dónde narices se había metido?! Estaba ya algo cansada de tanto paseíto cuando decidí irme a los lavabos… Entonces algo me llamó la atención cerca de la salida de emergencia… ¡No! ¡No podía ser cierto! Delante de mí, un vampiro y una bailarina se besaban… El vampiro era Rober y la bailarina… Prefería no saber ni su nombre, simplemente era la que estaba viviendo mi carnaval mágico con el que tanto había soñado… Con el corazón roto y sin saber qué hacer, me di media vuelta y empecé a caminar por la fiesta… Mis ojos se llenaron de lágrimas, lágrimas que borraban la purpurina de mis mejillas y la magia de mi corazón…

La canción…

Las cosas no podían ir peor… Estaba atrapada en aquella horrible pesadilla con el corazón roto en mil pedazos. Laura y Ana se habían ido al cine y no vendrían a buscarme hasta dos horas después… Y cuando quise coger mi móvil para avisar a alguien… ¡me di cuenta de que no tenía batería! No me quedaba más remedio que aguantar allí, delante de la verdad más dura: Rober no me quería… «¡Sonia!», no podía ser que me estuviera pasando aquello…¡Rober estaba allí, justo delante de mí! «Hola…», el nudo de mi garganta quería deshacerse en lágrimas y en mil preguntas que mi cabeza no sabía responder: ¿Por qué no me quieres? ¿Por qué has jugado conmigo? ¿Quién es ella? ¿La quieres? No pude decir nada y de pronto ella apareció a su lado y se agarró del brazo. ¡Eso ya era demasiado! Iba a echar a correr cuando… «¡Campanilla! Pero si estás aquí…», en ese momento la cara de Rober y la mía coincidieron en un gesto ¡de alucine total! Íker, uno de los chicos más populares del insti, me cogió por la cintura y nos sonrió a todos… ¿Qué pretendía? «Siento haberte dejado sola tanto rato, pero ¡ya estoy de vuelta!», no conseguí pronunciar palabra, Rober lo hizo por mí: «¿Estás con él?» en su cara parecía haber sorpresa, celos y decepción… ¡Encima! «Sí», Íker y yo contestamos a la vez. Rober se dio media vuelta y se fue con su bailarina de la mano. «Gracias… Aunque no sé cómo…», «Hay muchas cosas que los dos no sabemos, ¿te apetece hablar un rato?». Íker y yo salimos fuera y estuvimos hablando toda la tarde hasta que llegaron mis amigas. Le conté todo lo que había pasado, aunque él ya lo sabía… Sorprendentemente, él parecía saber mucho sobre mí y algo aún más raro, eso me gustaba.

Y entonces, la magia

«Supongo que te debo una…», le dije mientras me acercaba a Laura y Ana que acababan de llegar para recogerme. «Sí, supongo que sí…», Íker no dejaba de mirarme a los ojos y sonreír… Era una sensación algo rara, pero agradable… Me di media vuelta y él volvió a llamarme de nuevo: «¡Campanilla!», «Dime», «Eso que me debes podría empezar con un trozo de pizza en el centro comercial, ¿no? Las hadas cumplen deseos…», me eché a reír y Ana y Laura me miraron con un «¡Sííí!», escrito en los ojos. «Supongo que es un buen principio», le dije sonriendo. Y la magia volvió a colarse en aquella tarde de Carnaval…

La tarde mágica

«¡Este Carnaval va a ser mágico!», Laura y Ana me estaban ayudando a prepararme para la fiesta de disfraces y sentí que iba a ser una tarde muy especial… «Bueno, Soni, ¡ya estás lista!». Me miré en el espejo y mi disfraz de Campanilla brilló más que nunca… ¡Qué grandes eran mis amigas! Todo lo habían hecho por mí… Y es que después de varios meses detrás de Rober por fin me iba a lanzar aquella tarde. Era perfecto, llegaría a la fiesta con el mejor disfraz, le buscaría y le diría al oído: «Soy tu hada hoy, pide un deseo…». ¡Buff, sólo de pensarlo se me encogía la tripa y se me dibujaba una sonrisa en la cara! «Gracias por todo, chicas, nos vemos luego…». Dejé a mis amigas y me fui, directa a mi sueño.  

Carnaval de pesadilla

Llegué a la fiesta con el corazón a mil y empecé a dar vueltas buscándolo. Me había dicho que iría de vampiro, así que no podía ser tan difícil… Pregunté a varios compañeros de clase, pero nadie lo había visto… ¡¿Dónde narices se había metido?! Estaba ya algo cansada de tanto paseíto cuando decidí irme a los lavabos… Entonces algo me llamó la atención cerca de la salida de emergencia… ¡No! ¡No podía ser cierto! Delante de mí, un vampiro y una bailarina se besaban… El vampiro era Rober y la bailarina… Prefería no saber ni su nombre, simplemente era la que estaba viviendo mi carnaval mágico con el que tanto había soñado… Con el corazón roto y sin saber qué hacer, me di media vuelta y empecé a caminar por la fiesta… Mis ojos se llenaron de lágrimas, lágrimas que borraban la purpurina de mis mejillas y la magia de mi corazón…

La canción…

Las cosas no podían ir peor… Estaba atrapada en aquella horrible pesadilla con el corazón roto en mil pedazos. Laura y Ana se habían ido al cine y no vendrían a buscarme hasta dos horas después… Y cuando quise coger mi móvil para avisar a alguien… ¡me di cuenta de que no tenía batería! No me quedaba más remedio que aguantar allí, delante de la verdad más dura: Rober no me quería… «¡Sonia!», no podía ser que me estuviera pasando aquello…¡Rober estaba allí, justo delante de mí! «Hola…», el nudo de mi garganta quería deshacerse en lágrimas y en mil preguntas que mi cabeza no sabía responder: ¿Por qué no me quieres? ¿Por qué has jugado conmigo? ¿Quién es ella? ¿La quieres? No pude decir nada y de pronto ella apareció a su lado y se agarró del brazo. ¡Eso ya era demasiado! Iba a echar a correr cuando… «¡Campanilla! Pero si estás aquí…», en ese momento la cara de Rober y la mía coincidieron en un gesto ¡de alucine total! Íker, uno de los chicos más populares del insti, me cogió por la cintura y nos sonrió a todos… ¿Qué pretendía? «Siento haberte dejado sola tanto rato, pero ¡ya estoy de vuelta!», no conseguí pronunciar palabra, Rober lo hizo por mí: «¿Estás con él?» en su cara parecía haber sorpresa, celos y decepción… ¡Encima! «Sí», Íker y yo contestamos a la vez. Rober se dio media vuelta y se fue con su bailarina de la mano. «Gracias… Aunque no sé cómo…», «Hay muchas cosas que los dos no sabemos, ¿te apetece hablar un rato?». Íker y yo salimos fuera y estuvimos hablando toda la tarde hasta que llegaron mis amigas. Le conté todo lo que había pasado, aunque él ya lo sabía… Sorprendentemente, él parecía saber mucho sobre mí y algo aún más raro, eso me gustaba.

Y entonces, la magia

«Supongo que te debo una…», le dije mientras me acercaba a Laura y Ana que acababan de llegar para recogerme. «Sí, supongo que sí…», Íker no dejaba de mirarme a los ojos y sonreír… Era una sensación algo rara, pero agradable… Me di media vuelta y él volvió a llamarme de nuevo: «¡Campanilla!», «Dime», «Eso que me debes podría empezar con un trozo de pizza en el centro comercial, ¿no? Las hadas cumplen deseos…», me eché a reír y Ana y Laura me miraron con un «¡Sííí!», escrito en los ojos. «Supongo que es un buen principio», le dije sonriendo. Y la magia volvió a colarse en aquella tarde de Carnaval…


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