¿Qué siente por ti? Descúbrelo sin que él se entere

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Hay signos que los delatan. Muchos chicos no se atreven a expresar lo que sienten por ti, pero todo lo que hacen, lo que dicen y cómo se comportan contigo es su lenguaje oculto. Pues nada, que te ha tocado descubrir si el chico que te va se iría a Siberia en pijama por ti o si ni siquiera sabe que existes. Pon los cinco sentidos y enfúndate el traje de espía antes de entrar a matar no sea que te des un barrigazo de campeonato. Toma nota y ¡¡¡al ataqueeeee!!!

Colgada de un hilo

«Ya te llamaré». «No sé si podré quedar el fin de semana». «Dame tú tu teléfono y ya seré yo quien te llame». Son frases que tienes que oír y que te dejan con cara de alucine porque no tienes ni idea de si tu teléfono sonará este milenio o el que viene. Si, por el contrario, te dice algo así como «podemos quedar ya directamente para mañana en tal sitio a tal hora», ¡buen rollo! No quiere correr el riesgo de que hagas otros planes y se muere de ganas de volver a verte. Además, por si las moscas, te ha dado su teléfono de casa, su móvil y el de su abuela, señal de que quiere que lo localices sea cuando sea. ¡Diagnóstico: a tus pies!

¡Qué borde!

Le dirige la palabra a todas tus amigas menos a ti y, cuando tienes la suerte de que te hable, ni te mira a los ojos. Pues no, no pasa de ti, sino más bien al contrario. Los chicos son así de especiales para demostrar que les molas y que darían cualquier cosa por salir contigo. Y por si fuera poco, ahora le ha dado por meterse contigo en plan «buen rollo». Te quita las pinzas del pelo, se mete con lo que pone en tu camiseta, se fija en que llevas sandalias nuevas y aprovecha para dejarte claro que le horripila el color. Nada, ni caso. Eres el centro de su atención y, en realidad, lo tienes coladito. Y si no, al tiempo.

Vamos a contar mentiras…

A las primeras de cambio, sin ni siquiera venir a cuento, te empieza a soltar que se lo monta de escándalo con sus colegas, que ahora no quiere compromisos, que sólo quiere pasárselo bien, ir a su rollo y no agobiarse con novias. Je, je, je. ¡Menudo farol! En realidad, le encanta estar contigo y le está entrando el miedo en el cuerpo porque creía que controlaba la situación. Tranqui, eres tú quien tiene el toro por los cuernos, déjale que se canse de hacerse el «machito» y no tardará en suplicarte que salgas con él.

Miradas que matan

No estás justo delante de él, pero notas que no te quita ojito de encima. Además, todas tus amigas te dicen que no para de observarte y que te «echa» miradas de «lo-qui-to-por-tus-hue-si-tos». Hazte la interesante, sigue a tu bola y cuando le enganches mirándote, regálale una sonrisa tuya de ésas que derriten glaciares. Seguro que él espera el momento oportuno para lanzarse a hablar contigo. Cuestión de días, horas, minutos… No seas impaciente, ¡ya no se te escapa!

Ataque de celos

No para de decirte que aquel chico con el que hablabas tiene fama de ligón, que aquel otro sale con tres a la vez y que se porta fatal con las chicas. No, no te está pegando el rollo, es su manera de demostrar que los celos le carcomen y que no soporta ver cómo otros intentan ligar contigo. Va de súper comprensivo, de que no entiende cómo puede haber chicos así por el mundo y que él jamás haría una cosa así. ¡Menuda perla! En realidad, babea por ti y lo único que se le ocurre es ir de «Mr. Perfecto». ¡Que se te ve el plumero!

Gestos que delatan

Después de semanas intentando decidir si lanzarte a hablar con él, por fin lo has hecho. Observa sus gestos de arriba a abajo y sabrás de qué palo va, si le gustas, le caes bien o no tienes nada que hacer. Si abre los ojos como platos, si no para de jugar con el papel que tiene en la mano, si de vez en cuando baja la cabeza con timidez, no cabe duda de que tu «boy» favorito espera una señal para lanzarse a por todas. Si, en cambio, es de los que no para de darle vueltas a las llaves mientras le hablas, te deja con la palabra en la boca porque acaba de llegar un colega suyo o no para de bostezar y frotarse los ojos, no gastes ni una sola neurona más en él y concentra tu energía en Justin Bieber, a lo mejor te hace más caso.

Tus gustos son los míos

Vaya hombre, ahora resulta que le gustan las mismas tiendas que a ti, que él también lloró con 3MSC y que se tiró de los pelos porque no pudo conseguir una entrada para el concierto de Justin. Más claro, el agua: es su forma de demostrarte que, si le das una oportunidad, puede convertirse en tu príncipe azul, comprensivo y romanticón. Vamos, que te lo podrás meter en el bolsillo y llevártelo de rebajas. ¡Qué monada!

 

¿Tú crees que le gustas a ese chico? ¡Cuéntanoslo!


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