Josh Hutcherson. Su duro camino al éxito

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Sólo tenía 4 años… y un  gran sueño. El pequeño Josh quería ser actor, lo tenía clarísimo. Cuando otros peques jugaban a fútbol o a carreras, él prefería ponerse delante de un espejo e imaginar que era el personaje de una serie o de una peli… Y es que los sueños son así: se atrapan de repente y no te abandonan jamás… si estás dispuesto a luchar por ellos hasta el final. Josh lo ha conseguido, y eso que no lo ha tenido nada fácil… Pero Peeta ha sido el mayor premio que pudo soñar jamás. Adéntrate ahora mismo en su duro camino al éxito…

Luchando por un sueño…

Joshua Ryan Hutcherson nació el 12 de octubre  de 1992 en Union, Kentucky, una pequeña ciudad rural de Estados Unidos. Desde bien peque deseó ser actor y, mientras los demás niños jugaban a mil cosas, él se creó dos amigos imaginarios, Hamo y Damo, que lo «ayudaban» a protagonizar las películas que se inventaba. Siempre estaba dispuesto a entretener a su familia y a su hermano pequeño, Connor, con mil trucos de magia o con espectáculos inventados por él… Ser actor era su gran sueño, había nacido con ese don… pero no lo tuvo nada fácil hasta llegar a conseguirlo. Y es que, aunque el pequeño Josh insistía e insistía sin parar, sus padres no tenían nada claro que se dedicara al mundo del espectáculo… Y es que habían escuchado tantas cosas sobre Hollywood, y no todas buenas, que les daba pánico que su hijo se lanzara a ese mundo… Aunque, al final, y viendo la enorme ilusión y esfuerzo de su hijo mayor, decidieron apuntarlo a clases con un profe de teatro… Y este profesor decidió el destino de Josh para siempre.

Consiguiendo metas

Viendo el enorme talento de ese niño de 9 años, su profesor contactó con algunos cazatalentos de Hollywood y convenció a la madre de Josh para que lo llevara a una audición. Ése fue el primer paso de Josh Hutcherson hacia la fama. Empezó, como muchos famosos, protagonizando anuncios y lo rechazaron algunas veces, pero al final consiguió su primer papel en la pantalla en el piloto de «House Blend». En el 2003 apareció como el actor principal en la película «Miracle Dogs» y en algunas más, pero su gran reto hast el momento fue en la peli «Wilder Days»: por su interpretación fue nominado a un premio Young Artist. ¡Su sueño se estaba haciendo realidad! Con 11 años, su cara aparecía en todos los carteles de las colinas de Hollywood… La primera vez que los vio, rompió a llorar. Con esa ilusión de ver tus sueños aparecer por el horizonte después de luchar tanto por ellos, ¡seguro que a ti te ha pasado alguna vez!

Un chico normal…

Sus padres tenían muy claro que no querían que la fama y el éxito cambiaran a su dulce hijo… Querían que llevara una vida normal, que no dejara cegar por todo lo que Hollywood le ofrecía, ¡y lo consiguieron! Josh sigue siendo un chico humilde y sencillo, que sabe lo mucho que cuesta luchar por lo que uno quiere… Por eso, sus primeras adquisiciones con el dinero que ganaba por sus pelis fueron un ordenador portátil, una bici de cross y una moto ¡y tardó 18 meses en comprárselo todo! Mientras otros famosos se gastan millonadas en un solo día… Siguió participando en pelis y dio su primer beso en una de ellas, «Pequeño Manhattan». «¡Vaya vacaciones!», «Un puente hacia Terabithia», «El circo de los extraños», «Viaje al Centro de la Tierra»… La carrera de Josh hacia la fama cada vez era más importante y él seguía sin poder creérselo… Empezaba a codearse con los grandes de Hollywood, como  Chris Hemsworth o Vanessa Hudgens y en su intimidad seguía siendo un chico sencillo, al que le encantaba jugar a fútbol con sus colegas de siempre en la ciudad que lo vio nacer…

¡La peli de su vida!

Cuando se presentó para el papel de Peeta Mellark para Los Juegos del Hambre, Josh no las tenía todas consigo: se enfrentaba por el papel con actorazos como Lucas Till o Alex Pettyfer. ¡Pero fue él el elegido! Al principio, los fans de los libros no lo tenían demasiado claro porque, físicamente, Josh no se parecía totalmente a Peeta pero sí interiormente… Hizo suyo el personaje y se convirtió en uno de los mejores actores del momento, pero sin abandonar su esencia, eso que lo hace realmente grande: la sencillez de la fama. «Aún no me lo creo, sigo siendo un chico normal, mis padres me siguen castigando si me paso», confiesa… La suya es una historia de lucha, de superación, de currárselo por lo que uno más quiere… ¡Y el destino acabó concediéndole su gran sueño!


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