El Barco. ¡De rodaje con Mario!

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Ey, Mario… ¿Qué tal? ¿Qué novedades puedes contarnos sobre Ulises?
—Ulises es un tío rebelde y carismático que le encanta el mar y todo lo relacionado con ello. Según vaya avanzando a la serie se irán descubriendo muchas cosas sobre él.

Y ahora, dinos… ¿Qué supone para ti estar en una serie con tanto éxito como ésta? ¡Es una pasada!
—Es un reto y da vértigo, se que todo está siendo muy cuidado y confío en la serie. Estoy rodeado de unos grandes actores, y eso me tranquiliza muchísimo. Es un proyecto muy ambicioso, con unos exteriores maravillosos, en Valencia nos montamos en el barco y navegamos 2 horas mar adentro para que no se vea tierra, trabajar en alta mar es increíble.

¿Qué tiene El Barco que la diferencia de las demás series? Porque el éxito ha sido tremendo…

—¡Tiene muchas! Es una serie que puede tener comedia, misterio, tensión, acción… hay de todo, ‘El Barco’ tiene una mezcla de muchas sensaciones, es difícil definirlo con un solo adjetivo. Cuarenta personas metidas en un barco pueden hacer muchas cosas y muy interesantes.

Suponemos que trabajar con una gran amiga como Blanca Suárez ayuda mucho, ¿verdad?

—Tenía muchas ganas de trabajar con ella, es una belleza y una gran actriz. Una de las cosas que me ha llevado a hacer El Barco es que estuviera ella, ha sido un factor muy importante. Ya habíamos trabajado antes y hay mucha química entre nosotros. Tenemos una manera parecida de trabajar y esto lo hace más fácil. Nos llevamos muy bien, nos gusta lo que estamos haciendo, nos lo estamos pasando muy bien…

Y tú, Blanca, ¿qué piensas de trabajar junto a Mario?

—Ya somos como de la familia, je, je, je, es un gusto y una gran persona, no me importa pasar 24 horas con él porque es un placer.

Y del resto de tus compañeros, ¿qué nos puedes decir?

—Que han sido un descubrimiento, tanto los jóvenes como los mayores, no somos un reparto muy amplio y nos estamos conociendo muy bien. Los jóvenes hemos hecho un grupo muy bueno, salimos por ahí juntos, nos contamos nuestras vidas y ha sido un descubrimiento que va a llegar a buen puerto.

Con tanto buen rollo, ¡fijo que tenéis mil anécdotas de rodaje! Va, cuéntanos alguna…

—Así especial… Que te digan que vas a hacer una serie y que te vas a la playa, que vas a navegar… eso es muy divertido y nunca lo había hecho. Eso sí, al final se convierte en algo complicado por el frío, muchas horas en el agua… Además, antes de empezar en la serie no sabía nada de nada de navegación, estaba totalmente pez en ese sentido. Además, creía que no me iba a marear en el barco, pero me tuve que tomar unas cuantas pastillas contra el mareo por si acaso.

¿Y alguna escena difícil de rodar?

—Las tormentas son complicadas, tenemos una broma, gritamos «bandazo», y todos a un lado o al suelo, ja, ja, ja. Es una coreografía absoluta para que todo salga bien.

¿Te pareces a tu personaje Ainhoa?

—Nos parecemos bastante, soy responsable como ella cuando hay que serlo, pero todos tenemos un día loco, je, je. Hay que separar momentos, ser responsable cuando estás trabajando o cuando estás haciendo algo que se requiere que seas así.

Blanca, ¿has pensado alguna vez qué harías si te dijeran que se va a acabar el mundo como en la serie?

—No lo he pensado y, si se acaba, que no me entere y me pille por sorpresa, je, je. Estaría todo el día dándole vueltas a eso, debe ser muy fuerte. De todas formas, si lo supiera, intentaría que ese día fuera el mejor de mi vida, reírme y estar con la gente que soy feliz.

¡Gracias, chicos! Ahora vamos a hablar con el capitán, Ricardo Montero… ¿Cómo lo lleva, capitán?

—Ahora muy bien, cada vez que veo una palabra nueva en los guiones me la aprendo, me gusta mucho la jerga marinera porque da mucho juego para ampliar tu propio vocabulario. Popa, atrás; proa, adelante; estribor a la derecha; y babor a la izquierda, ja, ja, ja. Me han llamado mucho la atención las palabras lucernarios, bauprés, mesana mayor, que son los mástiles del barco… pero sobre todo, bauprés. ¡Ja, ja, ja!

¿Habías montado en barco antes de trabajar en esta serie?

—Alguna vez he viajado en barco, en el yate de algún amigo en verano. Mi padre, cuando yo era pequeño, tenía una lancha, pero vamos, habré montado unas 15 veces en barco en toda mi vida. Me encanta el mar. Eso sí, no me mareo y, de momento, tampoco lo he hecho en las grabaciones, no he pillado días con el mar muy revuelto. Pero hubo un día que yo estaba grabando en Madrid, pero el resto estaban en el barco y se mareó la mitad del equipo.

¿Dónde es mejor grabar: en plató o en el barco?

—Cuando llevo cinco días en el barco me apetece ir al plató, y cuando llevo unos días en el plató, me apetece volver al Estrella Polar. De todo un poco, aunque sí que es verdad que trabajar en el barco es muy cansado.

¿Qué anécdota de rodaje nos puede contar, capitán?

—Aparte de las vomitonas, je, je, je, alguna vez decimos camarote en vez de camerino y nos montamos un poco de lío. ¡Ja, ja, ja! Además, en el plató de Madrid también hemos tenido que imitar el movimiento del mar alguna vez. Las tormentas las hacíamos entre los cámaras y nosotros y al final te llegas a marear, aunque estés en tierra firme.

¡Gracias! Ahora vamos a hablar con Marina Salas, Vilma en El Barco. ¿Qué tal llevas tú el rodaje en alta mar?

—Sí que me he mareado, pero no he sido de las que más, je, je… La verdad es que grabar en alta mar es una aventura y es muy divertido. Tiene cosas durillas, he tenido que tomar alguna pastilla contra el mareo… pero bien. Yo soy de mar, soy de Barcelona y siempre he ido por la costa, aunque he salido poco a navegar. Eso sí, el mar me da la vida.

¿Con quién compartes camerino?

—Lo comparto con Giselle y, la verdad, es uno de los más ordenados, ja, ja, ja, bueno, tenemos nuestros días… ¡Ja, ja, ja!

Ey, Mario… ¿Qué tal? ¿Qué novedades puedes contarnos sobre Ulises?
—Ulises es un tío rebelde y carismático que le encanta el mar y todo lo relacionado con ello. Según vaya avanzando a la serie se irán descubriendo muchas cosas sobre él.

Y ahora, dinos… ¿Qué supone para ti estar en una serie con tanto éxito como ésta? ¡Es una pasada!
—Es un reto y da vértigo, se que todo está siendo muy cuidado y confío en la serie. Estoy rodeado de unos grandes actores, y eso me tranquiliza muchísimo. Es un proyecto muy ambicioso, con unos exteriores maravillosos, en Valencia nos montamos en el barco y navegamos 2 horas mar adentro para que no se vea tierra, trabajar en alta mar es increíble.

¿Qué tiene El Barco que la diferencia de las demás series? Porque el éxito ha sido tremendo…

—¡Tiene muchas! Es una serie que puede tener comedia, misterio, tensión, acción… hay de todo, ‘El Barco’ tiene una mezcla de muchas sensaciones, es difícil definirlo con un solo adjetivo. Cuarenta personas metidas en un barco pueden hacer muchas cosas y muy interesantes.

Suponemos que trabajar con una gran amiga como Blanca Suárez ayuda mucho, ¿verdad?

—Tenía muchas ganas de trabajar con ella, es una belleza y una gran actriz. Una de las cosas que me ha llevado a hacer El Barco es que estuviera ella, ha sido un factor muy importante. Ya habíamos trabajado antes y hay mucha química entre nosotros. Tenemos una manera parecida de trabajar y esto lo hace más fácil. Nos llevamos muy bien, nos gusta lo que estamos haciendo, nos lo estamos pasando muy bien…

Y tú, Blanca, ¿qué piensas de trabajar junto a Mario?

—Ya somos como de la familia, je, je, je, es un gusto y una gran persona, no me importa pasar 24 horas con él porque es un placer.

Y del resto de tus compañeros, ¿qué nos puedes decir?

—Que han sido un descubrimiento, tanto los jóvenes como los mayores, no somos un reparto muy amplio y nos estamos conociendo muy bien. Los jóvenes hemos hecho un grupo muy bueno, salimos por ahí juntos, nos contamos nuestras vidas y ha sido un descubrimiento que va a llegar a buen puerto.

Con tanto buen rollo, ¡fijo que tenéis mil anécdotas de rodaje! Va, cuéntanos alguna…

—Así especial… Que te digan que vas a hacer una serie y que te vas a la playa, que vas a navegar… eso es muy divertido y nunca lo había hecho. Eso sí, al final se convierte en algo complicado por el frío, muchas horas en el agua… Además, antes de empezar en la serie no sabía nada de nada de navegación, estaba totalmente pez en ese sentido. Además, creía que no me iba a marear en el barco, pero me tuve que tomar unas cuantas pastillas contra el mareo por si acaso.

¿Y alguna escena difícil de rodar?

—Las tormentas son complicadas, tenemos una broma, gritamos «bandazo», y todos a un lado o al suelo, ja, ja, ja. Es una coreografía absoluta para que todo salga bien.

¿Te pareces a tu personaje Ainhoa?

—Nos parecemos bastante, soy responsable como ella cuando hay que serlo, pero todos tenemos un día loco, je, je. Hay que separar momentos, ser responsable cuando estás trabajando o cuando estás haciendo algo que se requiere que seas así.

Blanca, ¿has pensado alguna vez qué harías si te dijeran que se va a acabar el mundo como en la serie?

—No lo he pensado y, si se acaba, que no me entere y me pille por sorpresa, je, je. Estaría todo el día dándole vueltas a eso, debe ser muy fuerte. De todas formas, si lo supiera, intentaría que ese día fuera el mejor de mi vida, reírme y estar con la gente que soy feliz.

¡Gracias, chicos! Ahora vamos a hablar con el capitán, Ricardo Montero… ¿Cómo lo lleva, capitán?

—Ahora muy bien, cada vez que veo una palabra nueva en los guiones me la aprendo, me gusta mucho la jerga marinera porque da mucho juego para ampliar tu propio vocabulario. Popa, atrás; proa, adelante; estribor a la derecha; y babor a la izquierda, ja, ja, ja. Me han llamado mucho la atención las palabras lucernarios, bauprés, mesana mayor, que son los mástiles del barco… pero sobre todo, bauprés. ¡Ja, ja, ja!

¿Habías montado en barco antes de trabajar en esta serie?

—Alguna vez he viajado en barco, en el yate de algún amigo en verano. Mi padre, cuando yo era pequeño, tenía una lancha, pero vamos, habré montado unas 15 veces en barco en toda mi vida. Me encanta el mar. Eso sí, no me mareo y, de momento, tampoco lo he hecho en las grabaciones, no he pillado días con el mar muy revuelto. Pero hubo un día que yo estaba grabando en Madrid, pero el resto estaban en el barco y se mareó la mitad del equipo.

¿Dónde es mejor grabar: en plató o en el barco?

—Cuando llevo cinco días en el barco me apetece ir al plató, y cuando llevo unos días en el plató, me apetece volver al Estrella Polar. De todo un poco, aunque sí que es verdad que trabajar en el barco es muy cansado.

¿Qué anécdota de rodaje nos puede contar, capitán?

—Aparte de las vomitonas, je, je, je, alguna vez decimos camarote en vez de camerino y nos montamos un poco de lío. ¡Ja, ja, ja! Además, en el plató de Madrid también hemos tenido que imitar el movimiento del mar alguna vez. Las tormentas las hacíamos entre los cámaras y nosotros y al final te llegas a marear, aunque estés en tierra firme.

¡Gracias! Ahora vamos a hablar con Marina Salas, Vilma en El Barco. ¿Qué tal llevas tú el rodaje en alta mar?

—Sí que me he mareado, pero no he sido de las que más, je, je… La verdad es que grabar en alta mar es una aventura y es muy divertido. Tiene cosas durillas, he tenido que tomar alguna pastilla contra el mareo… pero bien. Yo soy de mar, soy de Barcelona y siempre he ido por la costa, aunque he salido poco a navegar. Eso sí, el mar me da la vida.

¿Con quién compartes camerino?

—Lo comparto con Giselle y, la verdad, es uno de los más ordenados, ja, ja, ja, bueno, tenemos nuestros días… ¡Ja, ja, ja!


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