Descubrí la verdadera amistad gracias al juego Star Stable

Sólo puedo decir que he pasado el mejor verano de toda mi vida. Y no sólo porque hemos estado todo el mes en un lugar nuevo o porque el apartamento que han alquilado mis padres ha sido increíble, también porque la conocí a ella, a Olivia. Saqué muy buenas notas en junio y a mi hermano tampoco le fue mal el curso así que se presentaban unas buenas vacaciones. Y ese verano las necesitaba más que nunca…

Star Stable era mi refugio

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Lo tenía claro: me lo pensaba pasar ¡genial! Sobre todo después de los meses horrorosos que había pasado desde que descubrí que la que hasta entonces había sido mi mejor amiga me traicionó al enrollarse con el chico del que yo siempre había estado enamorada. Ella lo sabía y no le importó hacerme tanto daño… Pero este verano estaba dispuesta a dejar el pasado atrás ¡y volver a sonreír! Además, mis padres estaban tan de buen rollo que me dejaron ir a mi aire desde el primer día. Mi idea era sol, piscina, refresco, piscina otra vez, de nuevo sol… ¡y así cada día! ¡Je, je! No quería pensar en nada ni rayarme por nadie. Eso sí, como siempre, seguía enchufada a mi portátil, a mis amigos y por supuesto al juego Star Stable ¡porque no puedo vivir sin conectarme a él a cada momento! ¿Que no conocéis Star Stable? ¡Pues no os lo podéis perder, es una auténtica pasada! Star Stable es un alucinante juego virtual de caballos donde exploras la preciosa isla de Jorvik desde el lomo de tu propio caballo. ¡Vives cantidad de aventuras, cuidarás de tu propio caballo y resolverás misterios asombrosos! Así que entra ya aquí ¡y únete al mejor juego del mundo! Y, además, tengo una sorpresa increíble para todas vosotras: ¡os voy a regalar un código de Star Rider gratis por 14 días y 100 Star Coins para que podáis probar el juego Star Stable con todos los beneficios! ¡Tomad nota! El código que tenéis que poner es SSOSUPERPOP

 

¡Olivia me rescató!

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Así que siempre que salía del agua y me tumbaba en la hamaca, me liaba con el portátil. ¡Menuda amazona estaba hecha! Estaba ya en un nivel súper alto y en la isla de Jorvik se me olvidaba toda la tristeza que sentía en el mundo real… Y llegó aquella mañana… Era el tercer día que estábamos allí y volví a repetir mi ritual diario. ¡Todavía me quedaban 12 días por delante! Pero tenía que aprovechar. Estaba metida en Star Stable, mejorando mis habilidades de equitación y cuidando de mis caballos, cuando alguien me dio un par de golpecitos en mi espalda. Me giré y la vi… Era una chica morenita, con el pelo corto pero algún ricito arriba y una sonrisa que inundaba toda la piscina. «Perdona, ¿tienes Internet en el portátil?», me preguntó. Le dije que sí un poco flipada por el descaro, pero ¡parecía tan simpática! «Ay, perdona, soy Olivia, que no me he presentado. Es que necesitaría mirar una cosa, ¿puedo? ¿Cómo te llamas?». Le contesté que me llamaba Ainara ¡y me dijo que era un nombre precioso! Entonces, le pasé el portátil casi sin pensarlo dos veces. «¡Anda! ¿Estabas en Star Stable? La verdad es que no estoy registrada… Uy, ¿y éste es tu caballo? Qué mono…». ¡No me había dado cuenta de que le había pasado el portátil enchufada a Star Stable! Lo cerré rápido y le puse el Google para que pudiera buscar lo suyo. Y así empezó todo, así empezó mi gran amistad con Olivia. Durante los 12 días restantes intentamos por todos los medios no separarnos ni un segundo la una de la otra… ¡Nunca pensé que pudiera encontrar una persona tan parecida a mí!

Inolvidable…

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Olivia era del sur y yo del norte ¡y conectamos mogollón! Nos pasábamos horas hablando, jugando a Star Stable, ¡parecía que nos conociéramos de toda la vida! Con ella podía ser yo misma y sentí que éramos almas gemelas… No queríamos pensar en que llegaría el último día. ¡Eso no nos importaba! Cada mañana, la primera que se despertaba le pegaba un grito a la otra de balcón a balcón, je, je… No necesitábamos móviles ni nada porque estábamos tan cerca… Desayunábamos y ¡a la piscina! Jugábamos en el agua, luego a las tumbonas, luego a tomar algo… Comíamos y a dar una vuelta por ahí. Luego llegaba la ducha y de nuevo juntas en cada atardecer. ¡Nunca había vivido algo así! «Ya estás aquí, aquí dentro…», me solía decir cogiendo mi mano y poniéndola en su corazón, «y si estás aquí dentro, ya sabes qué significa eso», seguía. Entonces yo le preguntaba sabiendo ya la respuesta claro: «¿Qué significa, Oli?». Y terminaba: «Que ya no te podrás ir nunca, Ainara». ¡Sentía que por primera vez en mi vida había encontrado a una verdadera amiga!

No hubo despedida…

El día llegó… Ninguna de las dos quería que llegara pero llegó. Y decidimos que sería rápido: un abrazo, el intercambio de mails, móviles y Facebook ¡y un hasta luego! Nada más. Eso fue lo que hablamos la noche anterior. Pero no hizo falta, porque no hubo despedida… Y aún no me lo creo. La estuve esperando y mis padres ya empezaron a ponerse nerviosos y decidieron emprender la marcha. «¡Mamá, pero yo me tengo que despedir de ella, por favor!», le pedí. Lo último que intenté fue ir corriendo a picar a su puerta, pero no me abrieron. Y justo cuando me subía al coche, vino el camarero del bar de abajo al que íbamos siempre y me dijo: «Oli me ha dicho esta madrugada que te contara que se tuvieron que ir urgentemente por un tema de su abuela y que te dijera que no te preocuparas porque ella sabía cómo encontrarte». ¡Aluciné! Pero no le di más vueltas. Algo me decía que aquello era una promesa y que ocurriría, ¡yo creía en Olivia! Total, que fueron pasando los días y nada de nada… Hasta que un día, mientras yo estaba conectada en Star Stable, alguien me retó a una competición. ¡Yo no lo hice ni caso, como no sabía quién era! Y así cada día… Sólo me decía: «Hola». Nada más… Esa jugadora estuvo así como 11 días, sí, sí, 11 días. Y el día 12 me escribió: «Ya estás aquí, aquí dentro…». Yo flipé, no podía casi respirar. Y siguió: «Y si estás aquí dentro, ya sabes qué significa eso». ¡Se me paró el corazón en ese instante! Y conseguí escribir yo: «¿Qué significa?». Y terminó: «Que ya no te podrás ir nunca». ¡¡¡Era ella!!! ¡¡¡Era Olivia!!! ¡¡¡Era mi gran amiga!!! Me había encontrado… ¡sí! Y me lo explicó todo: que cuando se fue tan urgentemente aquella madrugada no podía despertarme a mí y a toda mi familia y que lo entendiera; que sabía mi usuaria en Star Stable por el primer día cuando le dejé mi portátil mientras yo estaba conectada; que así vio la forma de buscarme; que hizo eso de saludarme durante 11 días y hablarme el día 12… ¡para que fuera tan especial como el inicio de nuestra amistad ese verano! Y sí, ahora lo digo alto y claro: he recuperado a mi verdadera amiga en Star Stable.

 

 


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