Adiós a la timidez. Trucos infalibles

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«No es que sea antipático, es que soy muy tímido». Esta frase nos la ha dicho más de un famoso que ha venido de visita a Súper POP. ¿Verdad que has flipado? Y es que ellos, tan guapísimos, tan famosos, tan rematadoramente encantadores… también sufren colapsos nerviosos y angustias físicas cuando alguien les da dos besos o cuando un desconocido les habla. Y, entonces, uno se queda de piedra y piensa: «¿Pues cómo se lo monta para salir a un escenario y ponerse a cantar delante de diez mil personas?». ¿O es que tiene un doble?

Pues resulta que la timidez puede superarse, controlarse y suprimirse más fácilmente de lo que creemos. Existen trucos y métodos infalibles para romper este muro de vergüenza que nos separa de los demás. Si estás HART@ de pasarlo fatal, de encerrarte en tu habitación, de sentirte sol@, de no poder ni hablar con el chico que te gusta, de pensar que jamás podrás tener amigos ni enamorarte… ¡rompe tu muralla! ¡Puedes hacerlo con tu fuerza interior y con estas armas infalibles para luchar contra la timidez!
» No creas que eres la única o el único. La timidez es algo tan común como el dolor de muelas y todo el mundo, en algún momento, ha pasado por ese mal trago. Fijo que en tu clase o pandilla hay más gente tímida que lanzada…
» No te sientas culpable. La timidez no es ningún defecto y no tiene nada que ver con ser mejor o peor que los demás.
»Piensa en otras cosas. Cuando estés rodead@ de gente y empieces a sentirte incómod@, ¡piensa en lo que sea, menos en lo mal que te sientes! En el tiempo, en la decoración, en el vestido que lleva tal… Cuanto más pendiente estés de ti y de tu timidez, más te agobiarás.
» Mira a los ojos. Cuando estés hablando con una persona (especialmente si se trata de alguien que te gusta), mira sus ojos en lugar de clavar la vista en el suelo o en tus zapatos. Si no lo miras, puede creer que pasas de él o ella, pero si clavas tu mirada en la suya ni siquiera se dará cuenta de que por dentro estás pasándolo regular…
» Imagina que los demás son más tímidos que tú y actúa con ellos tal y como te gustaría que se comportaran contigo. No sólo te olvidarás un poco de ti, sino que ellos pensarán que eres una delicia.

» Mímate y arréglate. Si te sientes a gusto con tu imagen, ganarás confianza en ti y te acercarás a los demás con muchísima más seguridad. Ve a la pelu, de compras… ¡pero hazlo tú sol@! Así podrás elegir a tu aire y conseguirás el look que realmente te gusta. Antes de salir a la calle, tienes que mirarte al espejo ¡y gustarte!
» Prepara tus conversaciones. Hazte una lista con todo los temas que te interesan y de los que te gusta hablar. Repásalos antes de salir y así no te quedarás colapsad@ sin saber de qué hablar. También puedes practicar con alguien de confianza: tus padres, tus hermanos…
» Haz deporte, cursos de teatro, danza… Cualquier actividad que te obligue a hacer cosas delante de la gente y a perder la vergüenza. Además, te sentirás parte de un grupo y eso te ayudará a exteriorizar más fácilmente tus sentimientos.
» Ofrece tu ayuda a los demás. A la hora de montar una fiesta, organizar una actividad en el insti… ¡Nadie rechazará tu interés y tus ganas de dar el callo! Y tú tendrás una excusa perfecta para demostrar lo que vales.
» Utiliza las sonrisas para disimular tu timidez. Si te pones colorada, sonríe. Si no te salen las palabras, sonríe. Si estás en pleno ataque de vergüenza, ¡sonríe! Si sonríes, transmitirás buen rollo a los demás y les caerás bien ¡aunque no abras la boca!

¡Corta el corte!
1. Si a la mínima te pones roja como un tomate… Ponte corrector verdoso sobre las mejillas (lo encontrarás en cualquier perfumería) y, encima, una base de maquillaje normal. El color verde apagará la intensidad del rojo y nadie notará que te has ruborizado.
2. Si te dan sofocos y tus manos empiezan a sudar… Cómprate un desodorante antitranspirante (más fuerte que los normales) y póntelo en las palmas de las manos antes de salir de casa.
3. Si te entrecortas al hablar o tartamudeas… Piensa bien lo que quieres decir antes de abrir la boca, habla despacio y sustituye las frases largas por respuestas en plan «¿Ah sí?», «¡Qué fuerte!», «¡Uauu!», «¿En serio?»…  para que así sea el otro el que siga hablando.
4. Si a veces te sientes la persona menos interesante del mundo… Pídele a tu mejor amiga o a alguien que te conozca que te haga una lista de todas tus cualidades. ¡Ya verás cómo descubres un mogollón de motivos para sentirte genial!


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