Los Protegidos. Un secuestro, nuevos vecinos… ¿Qué pasará esta noche?

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70 días sin Jimena…
Han pasado 70 días desde que Jimena se marchó con Blanca para salvar a los Castillo y Mario no ha dejado de buscarla. Ha puesto anuncios en todos los medios de comunicación intentando captar su atención, pero nada ha dado resultado. Cada noche, vuelve al cuarto de ambos y le escribe una carta. Aunque no tiene donde enviarlas, quiere que cuando Jimena regrese, pueda leerlas y sentir que nunca se marchó.
Pero la ausencia de Jimena es real y todos lo han notado. Culebra, dejando a un lado el dolor que aún siente por la muerte de su hermano, ha tomado las riendas de la familia. Lleva todo el verano trabajando de jardinero para conseguir dinero y está intentando mantener unidos y fuertes a los Castillo. Pero la cosa no es fácil, especialmente porque Mario, sigue sin trabajar y vive esperando encontrar a Jimena.
Carlitos está especialmente enfadado. Ha dejado de creer en Los Castillo como familia y no tiene reparos en confesar quienes son en realidad a la nueva directora del Astoria. Lucía y Culebra hacen lo imposible para evitar que le demuestre que puede mover objetos con sus poderes, pero Carlos va a necesitar más que eso para centrase.
Es el momento de que Mario reaccione. Culebra habla con él para que afronte que Jimena no va a volver y reaccione por el bien de la familia, pero Carlitos siembra en él la duda. ¿Realmente existen motivos para seguir fingiendo que son una familia? Sandra, Culebra y Lucas no pueden garantizarle que no se  acabarán yendo como Jimena. El final del cuento de los Castillo Rey ha llegado. Es el momento de volver a la vida de real.

El misterio del colgante
La marcha de Jimena ha dejado a Sandra llena de incógnitas. No ha dejado de darle vueltas al misterioso colgante que le dejó Jimena en todo el verano. ¿Es tan importante? ¿Tiene razón Jimena? ¿Están en Valleperdido las respuestas al origen de sus poderes? Sandra no puede quitarse estas dudas de la cabeza. No puede tocar a Culebra y encontrar el origen de los poderes es lo único que podría llevarle a controlarlos. Pero no sabe por dónde empezar. O quizás sí.
Leo lleva todo el verano desaparecido y Sandra hace caso omiso a los consejos de Culebra y decide acercarse a su casa a investigar. Sandra sabe que Ana es peligrosa y oculta algo. No se cree que Leo siga de vacaciones sin dar señales de vida, y menos después de que Ana intente retenerla en casa para recuperar el colgante. Culebra no ve con buenos ojos la actitud de Sandra. No es el momento para ponerse en peligro ni andarse con investigaciones. La familia está pasando por un momento duro y la necesitan al cien por cien. Además, Leo llama a Sandra para confirmarle que está bien. Todo parece darle la razón a Culebra, pero alguien inesperado se pone de parte de Sandra.
Lucas no se fía ni un pelo de Ana desde la desaparición de su amigo Hugo y se le ocurre un plan. Si Ana es la única que sabe qué hacer con el colgante, a lo mejor deberían darselo. Si Sandra entretiene al marido de Ana y Lucas se transforma en él, pueden dárselo a Ana y ver cómo lo abre en persona. Luego sólo tiene que recuperarlo de nuevo. El plan es muy arriesgado, pero Sandra acepta y los dos deciden llevarlo a cabo en absoluto secreto.
Desafortunadamente los acontecimientos se precipitan. Sandra acaba atrapada en el coche de Ana, que conduce hacia la casa del bosque con la misteriosa planta mágica en el maletero. Esto hace que Lucas tenga que convertirse en Ana e intente que Gregorio le despeje las dudas sobre el colgante.  Pero Ana y su marido no son tontos. Hay planes que pueden torcerse… y mucho.

El paradero de Leo
Leo está bien, disfrutando de unos días haciendo surf en la playa. El tiempo es muy bueno y merece la pena que aproveche, ya tendrá tiempo de ir a clase. Eso es lo que le dice Ana a Sandra, y lo que le confirma el propio Leo cuando la llama por teléfono. Pero la realidad no puede ser más distinta. Leo está realmente enfermo. Desde el misterioso pinchazo, su salud se ha debilitado. Tiene fiebres y sudores continuos y hasta la sangre fluye extraña por sus venas. Ana está tremendamente preocupada y su mala conciencia la atormenta. Gregorio y Ana saben que todo lo que está ocurriendo es culpa de ella, y no sólo por permitir que Leo llegase hasta el invernadero de la casa del bosque…
La culpa de Ana viene de las decisiones que tomó años atrás, cuando Humberto le confesó su misterioso secreto. Hoy en día, Humberto es el único que podría ayudar a Leo, pero… tiene Alzheimer. Aún así, Ana tiene una única y desesperada carta en la manga: la planta mágica. Si se la lleva a Humberto y él le cuenta su secreto, Leo podría mejorar.  Pero Sandra y Lucas se cruzan en su camino y provocan algo terrible e inesperado.

Los nuevos vecinos
Jimena se ha ido, pero nuevas vecinos han llegado a Valleperdido. Y vienen para quedarse. Madre prometió cambiar su táctica y enviar a alguien para llevarla a cabo y siempre cumple su palabra.
La misteriosa Julia llega a Valleperdido y con su objetivo muy claro. Lleva tiempo preparándose para este momento y no piensa dejar que los Castillo respiren sin que ella se entere. Ser la nueva directora del colegio le permite ver que el plan de Madre no es tan difícil de conseguir como parecía. La familia Castillo está ya muy desestabilizada, y así lo demuestra una redacción de Carlitos, donde le confiesa sus poderes y la verdadera identidad de todos. Pero si hay algo que Julia tiene claro es que Mario es el pilar principal de la familia, y piensa ir directa a por él.
Además de Julia, hay vecinos más amables que han llegado a Valleperdido. Michelle y Martín son dos simpáticos y atractivos hermanos que van a abrir un nuevo bar en el pueblo. Michelle conoce a Sandra y rápidamente hacen buenas migas. Además, Culebra ve la luz en cuanto la conoce. Michelle les cuenta que aún no tienen el bar listo para abrir porque, entre otras cosas, necesitan decorarlo. Culebra le cuenta que su madre pinta y podría ayudarles a decorarlo. Michelle quiere que su hermano conozca a Mario y vea sus cuadros antes de concretar nada, pero la cosa parece que fluye. Hasta que Julia entra en juego. A la nueva directora no le gusta que le ofrezcan trabajo a Mario. Esos dos no van a sacarle del pozo mientras Julia esté ahí.

La verdad de Claudia
Borja Ruano está más feliz que nunca. Claudia vuelve ese mismo día de su curso de verano y quiere recibirla con honores. Al menos, eso creía él. Rosa informa a todos, orgullosa, que Claudia ha recibido una prestigiosísima beca para estudiar en la Gran Bretaña todo el año y Borja no se toma la noticia nada bien.
Antonio sufre como Borja echa de menos a su hermana mientras Rosa parece no querer darse cuenta. Está todo el día metida en casa de los Castillo, quizás porque quiere ayudar a Mario ahora que Jimena “está cuidando de su madre enfermo”. O tal vez porque tiene pánico a la reacción de Borja cuando sepa algo que sólo Antonio y ella saben: la verdad de Claudia y de por qué no regresa a Valleperdido.


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