Cuando miro tu foto me entran ganas de llorar, tener tus labios tan cerca y no poderlos besar.
Si Adán se comió una manzana por Eva, yo por ti me comería ¡una frutería entera!
Ni en Francia, ni en Italia, ni en ninguna otra nación encontrarás a una chica que te quiera como yo.
Si quieres saber cuánto te quiero mira al cielo y cuenta las estrellas. Multiplícalas por dos. Y, si te parecen muchas, ¡¡¡veinte mil veces más te quiero yo!!!
Es verdad que se necesita el corazón para vivir… ¡¡¡pero más te necesito a ti que lo haces latir!!!
Estoy sufriendo un dolor del cual tú eres testigo, pues pudiéndote decir amor te tengo que decir amigo…
En la clase de matemáticas no sé cuánto es dos por dos, pero en la clase del amor sé mucho más que el mismísimo profesor.
Si tus labios fueran enchufe y los míos interruptor, tendría el pelo electrizado… ¡¡¡y encendido el corazón!!!
Los mejores Poemas para llegar a su corazón
Del cielo cayó un pañuelo bordado con letras negras y en cada punta ponía: «¡Tu madre será mi suegra!»
El cristal de mi ventana, lo empaño con mi aliento, en él escribo tu nombre y luego lo borro a besos.
El día que te conocí lancé un alfiler al mar, el
día que lo encuentre, te dejaré de amar…
Aunque te vayas de aquí siempre estarás en mi
mente, nunca serás mi pasado, siempre serás mi presente.
Te quiero porque te quiero, sin motivo ni razón, te
quiero porque estoy loc@ y ¡me has robado el corazón!
Cuando miro tu foto me entran ganas de llorar, tener
tus labios tan cerca y no poderlos besar…
Una cosa haré contigo que tú conmigo no harás,
quererte toda la vida y ¡no olvidarte jamás!
Que más da dormir o estar despierto, si cuando estoy
despierto sólo puedo pensar en ti, y sólo duermo para soñar contigo…
1 beso de tu boca, 2 alas me daría y 3 metros sobre
el cielo volaría…
Uno aprende a amar, no cuando encuentra a la
persona perfecta, sino cuando aprende a creer en la perfección de una
persona ¡¡¡imperfecta!!!
Cómo podré olvidarte si cada vez que te olvido
empiezo a recordarte…
¿Qué es el amor? En matemáticas, un problema. En
historia, una guerra. En química, una reacción. Y en dibujo ¡un
corazón!
Alguna vez me pregunto por qué la vida es tan
bella. Y ahora ya lo sé: porque tú ¡estás en ella!
No me tires piedrecitas que me puedo lastimar.
Mejor tírame un besito que me puedo enamorar.
Anoche cuando me desperté mis ojos se humedecieron y
entonces comprendí lo mucho ¡que te quiero!
Es triste mirar al mar en una noche sin luna, pero
más triste es amar sin esperanza ninguna.
Si cada vez que pienso en ti una estrella se
apagara, no quedaría en el cielo estrella que brillara…
Si la nube se hizo agua y el invierno primavera,
aún queda la esperanza de que tú a mí me quieras.
Dicen los expertos y confirman los sabios que
para ir al cielo sólo hace falta un beso de tus labios.
Me pides que te diga qué es un beso, me pides 1000
palabras, no lo sé, pero deja que mis labios enseñen a los tuyos lo que
es.
No tengo alas para ir al cielo, pero tengo este
poema para decirte lo mucho que te quiero…
Detrás de tus ojos está el cielo, detrás de tu
espalda está la mar. Te entregué mi amor, pero lo rechazaste, y dijiste
«necesito más».
NUNCA digas NUNCA tampoco digas SIEMPRE, pero dime
que me quieres como NUNCA y para SIEMPRE.
Aquel beso que me diste tenía algo: magia, miel y
ternura. Tu boca se convirtió en mi obsesión y tus ojos en ¡mi locura!
Quisiera ser el aire que respiras, quisiera ser
el sol que te ilumina, pero lo que más quisiera ser es… ¡el amor de tu
vida!
El primer amor es verdadero, el segundo pasajero, el
tercero es lindo y bello… ¡pero nunca como el primero!
No quiero perlas de mar, ni perfumes del Oriente,
sólo tu amor y que perdure eternamente.
Ayer te escribí un verso, donde te hablo de mi amor
inmenso. Hoy te lo doy impreso y quiero a cambio un beso.
Quisiera que me besaras hasta dejarme sin aliento,
tocar el cielo juntos y quedarme sin conocimiento.
Cuando mis días sean mágicos y mis noches llenas
de luz, ésa será una señal para decirme que a mi amor eres tú.
Cada vez que pienso en ti, mis ojos rompen en
llanto… Y muy triste me pregunto por qué te quiero tanto.
¡Cómo me gustaría ser escalera o tan sólo un
escalón, para escalar por tu cuerpo y llegar a tu corazón!






